Cuando tenía 10 años mi amama me regaló un libro
Por aquél entonces, - ¡tierna inocencia! - , no me di cuenta, de que aquel regalo tenía una doble intención. Creo que fue mi continua insistencia con la dichosa preguntita, lo que le hizo darse cuenta, que necesitaba un aliado fuerte, un combatiente fiel ante mis continuas y repetitivas interrupciones:
- ¿Por qué?
- ¿Pero por qué amama?
Sí. El libro se llamaba " El porqué de las cosas". Una verdadera sabia mi abuela.
Hoy
Aunque parezca una tontería, es curioso cómo una simple pregunta te puede hacer replantearte toda tu estrategia de empresa y de vida. Vamos tan deprisa, que no tenemos tiempo para pensar. A veces por miedo, a veces por hábito, somos unos corredores de fondo de medalla, que olvidamos lo bonito que es cambiar el rumbo y descubrir, que fuera de la pista hay más caminos.Pero da miedo. Da miedo preguntarse por qué trabajo en esto, por qué mis clientes pasan de mi, por qué ese de ahí enfrente vende más que yo. Es más sencillo seguir, seguir y seguir. ¡Meto un montón de horas! ¡Vaya, qué buen trabajador!
Esa no es la clave. Por mucho que un corredor recorra la pista, no va a parar de dar las mismas vueltas. Puede ir más rápido que los demás, llevar la mejor camiseta, con más patrocinios, pero seguro que podrás adivinar que en realidad todo hacen lo mismo.
Vas en el bus, das al botón, caminas 10 minutos. Comida en la tartera. Ascensor. Kiai! Casa.
Mañana
- No funciona una campaña. Por qué.
- Me felicita un cliente. Por qué.
- Me aburro en body pump. Por qué.
- Nuestros precios no son los adecuados. Por qué.
- Me paso con la sal en la tortilla de patata. Por qué.
- Mis porqués están a medias. Por qué.
Tengo deberes.
Pasado mañana
Me encantaría que me regalaran un dron. Quiero ver lo que los demás ven y esperan. Lo que los clientes piensan y poder así dar respuesta a los porqués que me atormentan.
Pero esto es una excusa.
Ayer
Paré. Escribí. Reflexioné.
Vamos a ver, si tengo una duda, cuando era pequeña lo tenía fácil: primero miraba en el libro y si no lo encontraba o no me gustaba la respuesta, se lo preguntaba a quién consideraba que tenía la respuesta, mi amama. ¿Por qué no hacer ahora lo mismo?
Las barreras sólo existen en nuestra cabeza.
- No funciona una campaña. Por qué.
- Me felicita un cliente. Por qué.
- Me aburro en body pump. Por qué.
Y muchas más reflexiones que no te voy a aburrir.
La cuestión es aprender a usar todos esos maravillosos regalos, sacarlos del cajón y ponerlos a funcionar. Mi botón es una tarde de lectura en el jardín, mi libro son mis amigos y compañeros y mi dron, es una gran persona que me mostró lo que significaba.
¿Cuáles son los tuyos?
Gracias.


